Segunda temporada de la cuarentena

Realmente serán 40 días esta cuarentena. Tengo una sensación que me cuesta explicar. Físicamente: tengo frío, me duele el pecho, suspiro mucho, tengo sueño. Emocionalmente: me cuesta decirlo. Siento que si lo digo me voy a dejar ir como un tobogán y me voy a golpear contra algo muy fuerte. Pero es una mezcla de angustia, tristeza, malestar. Un nudo en la garganta.Quisiera poder llorar para sacarme un poco esta amagura. Siento el llanto ahí a punto de largarse, como cuando la lluvia está ya sobre nuestra cabeza, inevitable, impaciente por liberarse. Pero no. Quiero mantenerme armada. Quiero mantenerme lo más entera que pueda.
Ya hice de todo:
cociné cosas nuevas y cosas viejas: mermelada, tartas, postre inventado, bizcochitos, bizcochuelo, pizza, salsas, hamburguesas de lenteja y de carne; panqueques; canelones de pollo; relleno de pollo; relleno de choclo;
me anoté en mil cursos y solo terminé uno;
me traje libros que no tengo ganas de leer;
miro series y sueño sobre las series;
creé aulas en sities, en classroom y volví a crearlas usando el correo que nos proveyó el gobierno provincial;
pinté un dibujo;
 intenté dibujar paisajes;
corté el pasto y se rompió la cortadora;
lllamé a alguien que corte el pasto por mí;
inicié este blog;
me hice un mascarilla de carbón;
ordené el placard y saqué ropa para vender;
me corté las uñas;
me depilé las cejas;
hice actividad física aunque ahora no tengo ánimos;
intenté bailar;
jugué con Gina;
escuché música;
leí cuentos de terror;


Yo siento que hay cosas que no TENGO QUE hacer en estos días, sé que hay cosas que NECESITO hacer. Sé que no tengo porqué bajar de peso en esta cuarentena, no tengo que ser hiperproductiva haciendo docenas de cursos, pero lo siento como una obligación, una presión horrible con la que estoy peleando todos los días, porque no quiero dejarme caer. Siento que por no hacer actividad física, por no leer, por no avanzar con cursos estoy desperdiciando tiempo. Siento que tengo que hacer cosas todo el tiempo y que tienen que ser esas cosas sí o sí. Y hace tres días que no tengo ganas y me siento fatal. O no sé en realidad cuántos días porque ya no tengo control ni siquiera sobre eso.
No tengo registro en realidad sería la palabra adecuada, pero escribí control. Es un drama en mi vida el control. La necesidad de controlar, la seguridad o sensación de seguridad que da creer que se tiene el control.
Ayer se me ocurrió armar un horario de rutina y pasó lo de siempre. No lo seguí. Hice lo que sentía. Y fue peor. Ya está comprobado que anotarme todo ya no me está funcionando. Es como si quisiera darle forma a algo que no quiere contenerse. Es darme órdenes, es ponerme en una jaula, es una sensación de presión autoimpuesta. 

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